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Psicología

La fusión cognitiva

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{xtypo_dropcap}U{/xtypo_dropcap}n pensamiento es solo un pensamiento, no es un suceso o situación real, pero los seres humanos podemos llegar a «engancharnos», a «pegarnos» literalmente a ellos, reaccionando ante los mismos como si estuviéramos realmente ante el estímulo o acontecimiento que el pensamiento evoca o representa. De este modo, cuando tenemos el recuerdo de un evento doloroso del pasado, nuestro cuerpo reacciona en parte experimentando las mismas emociones dolorosas que se dieron en aquel momento. Este fenómeno de fusionarnos con los pensamientos se conoce desde la psicología como «fusión cognitiva». Las personas, cuando se fusionan con sus pensamientos, acaban sufriendo, paralizando su vida por unos fantasmas que en realidad no existen en el momento presente.

A parte de los pensamientos sobre experiencias dolorosas del pasado, hay que prestar especial atención a los pensamientos sobre nosotros mismos o nuestras cualidades, es decir, las autoevaluaciones. Las autoevaluaciones son subjetivas, y por tanto, son difíciles de poner a prueba o de contrarestar.

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¿Cómo ponemos a prueba un pensamiento del tipo «soy una mala persona»?

Quizás se nos ocurra elaborar una lista con, bajo nuestra opinión subjetiva, todas nuestras cualidades personales o todas nuestras buenas acciones realizadas a lo largo de nuestra vida, pero automáticamente nos surgirá otra lista equivalente, igual de subjetiva, cargada de defectos y de malas acciones (todos, absolutamente todos hemos llevado a cabo alguna vez acciones que podrían ser catalogadas como malas). Por todo ello, cuando acabamos fusionados con pensamientos que nos desagradan resulta necesario el uso de técnicas que nos permitan la «defusión cognitiva» o el aprender a «despegarse» de los pensamientos, a observarlos sin tomarlos al pie de la letra. Las metáforas terapéuticas resultan una herramienta útil para llevar a cabo la defusión cognitiva. Una de las que más se utilizan para este objetivo es la metáfora del «tren de la mente» desarrollada por el psicólogo americano Steven Hayes. Imaginemos que estamos en un puente sobre las vías de un tren y vemos como pasan por debajo de dicho puente tres trenes. Esos trenes van cargados con sensaciones, emociones, pensamientos, valoraciones e impulsos. Ahora, piensa en tus propias sensaciones, emociones, pensamientos, valoraciones o impulsos con los que hayas estado luchando recientemente para evitarlos. Cuando te fusionas con ellos y caes en la evitación experiencial, es como si fueras montado en uno de los trenes. Visualízate ahora a ti mismo como un espectador que mira pasar a los tres trenes desde lo alto del puente.

En esta situación, ¿notas las diferencias entre ir montado en los trenes siendo un pasajero y mirar pasar los trenes como un mero espectador?En eso consiste la defusión cognitiva. Al principio es difícil saltar del tren y pasar a ser un espectador, pero con la práctica continua de este ejercicio, una y otra vez, lograremos hacerlo cada vez mejor.

Otra metáfora útil para lograr defusión cognitiva es la que exponen los psicólogos Kelly Wilson y Carmen Luciano denominada «la casa y los muebles». Según ésta, la casa equivaldría al yo como contexto mientras que los muebles harían referencia al yo como contenido (pensamientos, emociones, etc.). Las cualidades que se atribuyan a los muebles (buenos, malos, agradables, desagradables, apropiados, inapropiados, etc.) no tienen por qué ser generalizadas a la casa. Este planteamiento nos permite tomar distancia entre nosotros y nuestros eventos internos.

Siguiendo con las metáforas, la de «el zoológico y los animales» también es bastante eficaz para practicar defusión cognitiva. Según esta metáfora, el zoológico equivaldría al yo como contexto mientras que los distintos animales harían referencia al yo como contenido. Las cualidades que se atribuyan a los animales (buenos, malos, agradables, desagradables, feroces, dóciles, bonitos, feos, etc.) no tienen por qué ser generalizadas a todo el zoológico en sí mismo. Puede que unos animales nos gusten más que otros, pero, ya que hemos pagado la entrada, lo ideal es visitarlos a todos. Puede que nos agraden más los osos pandas que los reptiles, pero un zoológico será más completo cuanto más cantidad y diversidad de animales contenga.

Todas estas metáforas que se han descrito son ampliamente usadas por los psicólogos clínicos, pero tú mismo, con algo de imaginación, puedes plantear otras que se te ocurran y te ayuden a alcanzar la defusión cognitiva, es decir, el despegarte de tus pensamientos, sensaciones o emociones desagradables y observarlos como un mero espectador externo. También, si te interesa aprender más sobre la defusión cognitiva, te recomiendo consultar el libro No puedes escapar de ti mismo.

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