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Mindfulness

Define o redefine tu objetivo profesional

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Ahora que se acercan fechas de reflexión y de cambio de año, estos días pueden ser un momento muy propicio para pensar sobre tu objetivo profesional, no sólo para los que buscáis trabajo, sino también para aquéllos que, teniéndolo, no lo sentís como el trabajo “definitivo” o “ideal”, bien porque no cumple con tus expectativas, bien porque no responde a lo que te gustaría dedicarte, o bien quieres reciclarte profesionalmente.
En todos estos casos, estos ejercicios que propongo son válidos y útiles para ayudarte definir, o redefinir, tu objetivo profesional, y poner foco en realizar las acciones necesarias para acercarte al mismo.
Como he comentado muchas veces en varios artículos, toda búsqueda de empleo requiere de un nivel de autoconocimiento tal que, cuanto menos, te proporcione seguridad y confianza en ti mismo, es decir, que sepas quién eres, de tal modo que lo transmitas al reclutador en cualquier interacción con él, ya sea telefónica, por correo electrónico, o por entrevista personal. Sin esta base, es muy difícil, no ya encontrar trabajo, que también, si no encontrar uno que además te guste y te ayude a realizarte, tanto a nivel personal como, obviamente, económico. El autoconocimiento, por tanto, es importante a la hora de afrontar estos ejercicios que propongo a continuación, y, para aquellos lectores que estéis interesados en realizarlos, me pongo a vuestra disposición para ayudaros a enfocarlos adecuadamente.

  1. Lo primero, como digo, es tener el enfoque adecuado, centrándote en lo que depende de ti para conseguir el objetivo que te propongas, olvidándote de echar la culpa a todo lo exterior, a la situación económica, a la situación política o a los demás. Este es el primer paso. Si te enrocas en echar la culpa de tu situación a los demás, no avanzas, ni siquiera empiezas.
  2. Una vez centrado, dedica tiempo a analizar tu trayectoria profesional hasta hoy, en qué empresas has estado, qué puestos has ocupado y qué funciones has realizado. Si no tienes experiencia, analiza tu trayectoria educativa, trabajos en equipo o individuales que hayas hecho o presentaciones que hayas realizado, o qué y cómo estudias o estudiabas. En ambos casos, incluye tus aficiones, prácticas deportivas, voluntariados, etc. Es decir, todas las facetas que formen parte de ti, de tu vida, independientemente de si han sido retribuidas o no, independientemente de si había un contrato de por medio o no. Se trata de que te visualices en esas etapas y facetas de tu vida, de cómo realizabas esas actividades, por qué las hacías o elegiste, que sentías al hacerlas, con qué actitud las afrontabas. Es importante que escribas todo en papel, pues te ayudará a visualizarte mejor en cada caso.
  3. Posteriormente, detecta qué competencias, aptitudes o habilidades has desarrollado en cada etapa y faceta profesional, educativa y personal que has identificado, tanto las que aprendiste y desarrollaste por ti mismo, como las que te aportaron amigos, compañeros, profesores, jefes.
  4. De todas las competencias, aptitudes o habilidades reflejadas, escribe cuáles se te dieron mejor, cuáles peor, cuáles te gustaron, cuáles no, cuáles afrontabas con especial interés, cuáles realizabas porque no quedaba más remedio. Reseña además cuáles te gustaría seguir desarrollando y cuáles no, especificando por qué.
  5. Analiza, también, con qué tipo de personalidades has trabajado o colaborado o estudiado, tanto a nivel de jefes, como de compañeros, como de colaboradores, etc. en cada etapa o faceta identificada. Incluye además qué tipo de clima y cultura, o ambiente, había en cada una de ellas, especificando con cuáles te has sentido más cómodo y con cuáles no, explicando el por qué en cada caso.
  6. El siguiente paso es definir los logros más destacados que has conseguido en cada etapa o faceta, de qué te has sentido orgulloso, qué esfuerzo te supuso conseguirlo, qué habilidades utilizaste y cómo te sentiste al conseguirlo. Arguméntalo todo al máximo nivel de detalle que puedas.
    Paro un momento para comentarte que estos ejercicios no son nada fáciles de hacer por uno mismo, por eso recomiendo que te apoyes en familiares, compañeros, jefes o amigos a la hora de identificar todo lo que te indico, incluso en mí, como os decía más arriba. Pregunta sin miedo a esas personas que te conozcan bien, seguramente te llevarás gratas sorpresas sobre cómo te ven. Acepta también las críticas, y sé autocrítico también, pues de ahí salen los planes de mejora. Seguimos.
  7. Con todo lo trabajado anteriormente elabora un cuadro resumen reflejando únicamente todos los aspectos que realmente te gusten, habilidades, entornos de trabajo, ambiente, valores que te motiven, etc. Ahí está tu objetivo profesional.
  8. Una vez concluido el cuadro, contrástalo con el Mercado Laboral de tu entorno, ya es hora de analizar qué empresas, trabajos y sectores pueden proporcionarte el escenario ideal que aparece en tu cuadro resumen. Usa internet, pregunta a contactos, amigos, familiares, obtén toda la información que puedas de tu entorno, y refléjalo también en un cuadro.
  9. Si ves en tu entorno cercano no hay empresas o sectores que satisfagan tus intereses, va siendo hora de ampliar el espectro y plantearte la búsqueda de trabajo en otras zonas geográficas. Si esto es así, valora en qué zonas existen empresas que se puedan fijar en ti, para abordar posteriormente el cómo abordarlas.
  10. Identifica qué piden esas empresas a los trabajadores y contrástalo con el cuadro resumen que has obtenido, y haz un listado de cosas de que debes mejorar y desarrollar para ampliar posibilidades y acercarte a lo que demandan.
  11. Reescribe tu CV y enfócalo hacia ese objetivo profesional que te has marcado, en cuanto a valores, actitudes y aptitudes que esas empresas y sectores más valoran en sus trabajadores, y pon foco en contactar con ellas, en hacerte ver, con las técnicas que ya he explicado en otros artículos.

En definitiva, estos ejercicios suponen un esfuerzo extraordinario de autorreflexión y hay que dedicarle tiempo y, como ves, pedir ayuda a gente que te conozca. Por otro lado, aunque no garanticen encontrar empleo a corto plazo, sí que al menos te da a conocer tu nivel de empleabilidad dentro del Mercado Laboral en el que quieres desenvolverte, y, así mismo, poner foco, centrando esfuerzos en acciones concretas que te acerquen a tu objetivo.
El proceso es lento, pero lo importante es empezarlo y poner constancia para conseguir resultados, a veces, más rápido de lo que crees.

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