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Espiritualidad

Siempre hay una luz

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NoraJulio2017 2

Esta historia tiene nombre y apellidos, pero aunque siempre que cuento algo tengo el permiso (por supuesto) de la persona protagonista, yo prefiero no identificarla por su verdadero nombre, así que esta chica se llamará María.
NoraJulio2017 2Hace ya dos años que María llegó a mi consulta con mucha pena, incluso pensé que no estaba para haber venido, pero como ella después me dijo, soñó un día que unas alas grandes la llevaban a una persona que la ayudaría, y como las casualidades no existen, al tiempo vio mi anuncio en Facebook, y dijo “tengo que ir”. Algo la impulsó, me comentaba, y yo sonriendo le dije: María, aquí no existen las casualidades, tu ángel te quiere hablar o transmitirte algo, ayudarte en cualquier situación que estés pasando. Incluso yo nunca sé lo que va a pasar en una consulta, sólo sé que mi agenda la preparan los ángeles, ellos eligen el momento adecuado para cada persona, y todo lo preparan para su bien. Así que María llegó un día (como todas las personas que necesitan luz en su camino) incluso sin saber que le esperan, o creyendo además que es una pérdida de tiempo, pero cuando tu ángel te prepara un encuentro con él, ya nada es igual. Siempre digo, y no me canso de explicarlo, que yo soy un eslabón del mundo espiritual, mi plan era otro, pero Dios tenía otros planes para mí, así que ahora cumplo mi misión, dar voz a vuestros ángeles y seres queridos, a guías que necesitan hablaros de muchas cosas y enseñaros un poquito de luz, porque nunca estamos solos, simplemente hay que abrir el corazón y escuchar y dejar la mente un poco quieta, que descanse de problemas y estrés. Bueno, sigo. María ni siquiera habló, pero eso es normal, pues yo no dejo que me cuenten nada, es su ángel es que tiene que intervenir y hablar. Dentro de su tristeza su mirada era especial, pues gritaba ayuda, y así lo percibimos todos, sus ángeles, yo y hasta los míos, que siempre están ahí. Su ángel empezó hablarle a través de mí, le dijo dónde vivía, su niñez, imágenes que ella ni siquiera recordaba, y tuvo que hacer el esfuerzo de recordar, pues el ángel de la guarda de cada persona está 24 horas al lado de ella y quiere demostrar que la conoce. Así que empieza por donde él lo ve necesario. A veces se va a la niñez, a la juventud o al momento actual, pero tiene que demostrarle que la conoce mejor que nadie, y así empiezan. Al poco rato, su ángel trajo un regalo para ella, era un bebé de luz. Yo fui la primera que se quedó sorprendida, como con cada historia y cliente. Ella cambió la vista, cambió la expresión y exclamó con sus ojos llorosos, “¡mi niño!”. Yo casi enmudezco, porque estas cosas me afectan también aunque ya esté acostumbrada. La tranquilicé y la relajé: “María, vamos a dejar que hable tu ángel, tranquila”. Y por fin a través de su ángel, su hijo le habló y le dijo todo lo que ella necesitaba, además de una despedida que jamás pudo hacerle cuando vivió. María, a pesar de todo el sufrimiento y la experiencia, ahora sabe que una luz grande vibra al lado de ella, y siempre la lleva junto a su ángel de la guarda. Ahora está tranquila ya que su vida ha cambiado y su ángel terrenal que se fue tiene un hermanito. A estos niños que vienen cuando otro hijo se ha marchado se les llama hijos del arcoíris, pues vienen a darles felicidad a sus padres después de una gran pérdida. Gracias María por compartir tu experiencia.

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